La Casa y el Departamento de Nariño
A propósito de la moneda que en razón del Bicentenario de la
Independencia de Colombia será lanzada en edición limitada y que se basará en
la primera moneda diseñada por Antonio Nariño antes de salir para la Campaña
del Sur en 1813, surgen varias inquietudes en torno de la relevancia de este
prócer en los albores de nuestra República. Una de ellas tiene que ver con la
Casa de Nariño, ubicada en la carrera 8 # 7-26 de la ciudad de Bogotá DC, lugar
donde mora el Presidente de la República de Colombia. La casa ocupa una gran
manzana entre las carreras 7 y 8 y las calles 7 y 9. Por entre las rejas que la
salvaguardan, es posible ver sus jardines, el Observatorio Astronómico y, claro,
el Patio de Armas, donde permanece en actitud oratoria una imponente estatua de
Antonio Nariño, siempre vigilada por un soldado de la Guardia Presidencial. Uno
puede preguntarse por qué se llama Casa de Nariño. La respuesta es fácil: esta
era la casa de Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal, nuestro
Precursor de la Independencia, más conocido como Antonio Nariño. Aunque la casa
cambió varias veces de dueño a lo largo de la historia, el presidente Rafael
Núñez ordenó adquirirla para convertirla en el Palacio Presidencial, para lo
cual otros lugares habían hecho sus veces, inicialmente el hoy Palacio de
Liévano y posteriormente el Palacio de San Carlos. Además de su belleza y
ubicación estratégica, fue elegida porque cuando hablamos de Antonio Nariño no
nos referimos a cualquier perico de los
palotes; estamos hablando de alguien catalogado como El Colombiano de todos los tiempos. Más allá de la discusión acerca de si Nariño utilizó su
publicación La Bagatela para hacerse con la Presidencia de Cundinamarca que
estaba en poder de Jorge Tadeo Lozano, es importante reconocer a Nariño como un
ciudadano colombiano, interesado en una verdadera independencia para nuestro
territorio, al contrario de Lozano (Vizconde de Pastrana, hijo del español
Marqués Jorge Miguel Lozano) y de Camilo Torres (hijo del español Jerónimo
Torres Herreros, dueño de prácticamente los actuales departamentos de Tolima,
Huila y parte del Cauca), quienes maquinaron un movimiento de independencia,
con toda la historia del 20 de julio de 1910, el cuento del florero, etc. La
impresión que deja toda la situación en torno del Grito de Independencia es
que, conforme lo dijo un español amigo de mi padre, “unos españoles americanos
querían dejar de depender de los españoles de España”. El problema está en que
de un modo u otro, ellos también eran españoles. Por el contrario, Nariño luchó
hasta el cansancio por la instauración de un gobierno de los americanos para
los americanos. Fue tal su entrega que de sus 58 años de vida, pasó el 30% en
las cárceles a causa de sus ideales por lo que hoy es nuestra patria. Es por
esta razón que, aun si la actual Casa de Nariño no hubiese sido la vivienda de
Antonio Nariño alguna vez, debería llevar su nombre en homenaje a su vida y
obra en pro de nuestra República.
Por otro lado, es un hecho histórico muy lamentable
que Antonio Nariño hubiese sido derrotado precisamente en Pasto a causa del
interés pastuso de permanecer fiel a la monarquía española. La ironía en toda
esta historia tiene que ver con que a final del siglo XIX Alejandro Santander,
apoyado por un grupo nutrido de intelectuales, promovió la creación de un
décimo estado independiente del Cauca, que acabó con la creación del
Departamento de Nariño en 1904, siendo presidente José Manuel Marroquín.
Interesante resulta que este acto fue realizado durante su último día de
gobierno y que el nuevo Departamento llevara hasta la actualidad el nombre de nuestro
prócer, traicionado por los pastusos 90 años antes. De no haber sido por esta
traición circunstancial, seguramente la verdadera independencia, de la cual
celebramos el bicentenario, se habría dado seis años antes y sin la
intervención de algunos actores que jugaron papeles muy importantes desde ese
momento hasta el 7 de agosto de 1919. En otras palabras, de no ser por la
posición de Pasto, Antonio Nariño pudo haber sido nuestro Libertador.
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